domingo, 28 de marzo de 2010

No escribe el poeta (1)

De vuelta al piso suena el móvil y recuerda en ese instante que ha olvidado su cita con el psicólogo, todo un mes esperando este día y lo ha vuelto a olvidar. En su fuero interno piensa que ya no le sirve de nada ser escuchado por una persona que realmente no sabe de su problema. La verdad es que no lo ha olvidado, lo cierto es que ya no tiene fé en el doctor y por momentos, la idea de abandonar el tratamiento le va pareciendo más acertada. Pero no es el doctor quién llama, es su madre y decide no responder por miedo a transmitirle sus sentimientos.
La vida es realmente una fiesta de disfraces y él ya no sabe qué careta ponerse para no preocupar a tanta gente.

(Llamo por teléfono a Virginia W. y le pido que me salve la vida. Ella lo vuelve a hacer).

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