Todas esas bellas actrices
que me observan
estàticas y panoràmicas,
colgadas en blanco y en negro
y que fuman con desesperaciòn,
me quieren mejor que tù.
Comprendì entonces
que no podìa pedirte
un beso frìo y cinematogràfico
como a ellas,
y que tampoco podìa
atravesarte con una chincheta...
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